BIENVENIDOS A PARAFA


Olas perfectas rompiendo sobre un arrecife asentado frente a una playa de arena blanca, con aguas translúcidas y cálidas que me permiten bañarme en bermudas o en pelotas mientras una corte de fotógrafos está pendiente de cada uno de mis movimientos, de cada maniobra, de cada tubo... Tras haber visto las entrañas de dos decenas de olas, vuelvo a mi bungalow entre espigados cocoteros. Y con el pelo aún húmedo, toco perezosamente cuatro acordes en mi vieja guitarra mientras uno de los fotógrafos prepara chile con carne, su especialidad...

Pero ésta, estimado lector, no es la vida a la que tú y yo estamos acostumbrados.

Nuestras olas perfectas son caprichosas, se hacen de rogar, y la gran mayoría de las veces nos ofrecen una de cal y otra de arena: tubos fríos como el hielo, largas derechas abarrotadas de veraneantes, izquierdas intensas rodeadas de corrientes tenaces que te agarran y desafían. Nuestras olas perfectas muchas veces consisten en tubos instantáneos, menores que un parpadeo, en playas cuya única vegetación son los edificios de cemento cuyo fruto adquiere la forma de macetas en los balcones. Y al salir del agua nos esperan obligaciones, hijos, parejas, madres, periodistas de Televisión Española que te sacan en El Tiempo, ancianos que te preguntan el parte de olas, perros juguetones y el colega que no se metió porque últimamente anda chungo de la espalda.

Parafa es el rincón de las personas corrientes; de aquellas personas que una vez se equivocaron al comprar una tabla y descubrieron que el volumen importa y mucho. De aquellas personas que heredaron el traje de su hermano, de su primo, de su cuñado y de su novia. De aquellas personas que mean en el traje, que lo aclaran en años bisiestos, o que lo cuidan como si fuese el traje del mismísimo señor Lobo de Pulp Fiction. 

Aquellos que aman el surfing en todas sus formas y colores, satisfaciones y perjuicios, éxitos y fracasos, tienen su sitio entre las líneas de Parafa.

 

 

Foto: "Amanece en el Sardinero". Mario Castro.

Foto de portada: "Cabo Quintres". Mario Castro